Una gran porción de arroz con leche, las fotos de alguna persona, los recuerdos de otra y una de esas canciones que te hacen pensar hasta ponerte melodramática, son mi mas triste compañía.
Siento que esta es una larga semana, tras constantes discusiones con mi hermana y aunque no sabría explicar exactamente la razón, sólo algo esta claro: yo soy el problema. Todo esto, pienso, es actividad y esta es la causa de mis malestares, de mis malhumoradas frases y de todo aquello que pronuncian mis labios, para con mi hermana.
Cuando estoy con otras personas no soy así, sólo siento una especie de desprecio hacia ella; es con ella el problema, pero este problema se llama Gabriela. La actividad trae consigo problemas del pasado, no sé cuáles sean los problemas que no quedaron resueltos en algún momento, quizá han sido tan graves que toda esa frustración que mi subconsciente emite va dirigido especialmente a Astrid.
Su presencia me perturba, me quita la tranquilidad [ahora ella no esta en casa, ya volverá], a veces no la soporto y, antes de hacer algo que repercutirá con la relación hermana – hermana que no fue nada fácil transformar, opto por no hablarle o mejor aún, encerrarme en mi habitación dejándome llevar lentamente por el alto volumen de la radio hasta quedarme dormida.
Hace algún tiempo Astrid y yo sentíamos lo mismo por nuestros padres ; se habían vuelto tan vulnerables para nosotras que decidimos no cruzar palabras. Mis padres eran como una pared y nosotras una pelota: la pelota sólo rebota sobre la pared, esta ultima es indiferente. Pero en ese entonces éramos ambas, sufriendo una especie de fase adolescente o qué se yo, pero las dos. ¿Y ahora? Ahora estoy sola tratando de soportarme y poder pasar esta especie de odio / desprecio hacia ella y sus amigos. Sí, sus amigos también me incomodan.
Siento que esta es una larga semana, tras constantes discusiones con mi hermana y aunque no sabría explicar exactamente la razón, sólo algo esta claro: yo soy el problema. Todo esto, pienso, es actividad y esta es la causa de mis malestares, de mis malhumoradas frases y de todo aquello que pronuncian mis labios, para con mi hermana.
Cuando estoy con otras personas no soy así, sólo siento una especie de desprecio hacia ella; es con ella el problema, pero este problema se llama Gabriela. La actividad trae consigo problemas del pasado, no sé cuáles sean los problemas que no quedaron resueltos en algún momento, quizá han sido tan graves que toda esa frustración que mi subconsciente emite va dirigido especialmente a Astrid.
Su presencia me perturba, me quita la tranquilidad [ahora ella no esta en casa, ya volverá], a veces no la soporto y, antes de hacer algo que repercutirá con la relación hermana – hermana que no fue nada fácil transformar, opto por no hablarle o mejor aún, encerrarme en mi habitación dejándome llevar lentamente por el alto volumen de la radio hasta quedarme dormida.
Hace algún tiempo Astrid y yo sentíamos lo mismo por nuestros padres ; se habían vuelto tan vulnerables para nosotras que decidimos no cruzar palabras. Mis padres eran como una pared y nosotras una pelota: la pelota sólo rebota sobre la pared, esta ultima es indiferente. Pero en ese entonces éramos ambas, sufriendo una especie de fase adolescente o qué se yo, pero las dos. ¿Y ahora? Ahora estoy sola tratando de soportarme y poder pasar esta especie de odio / desprecio hacia ella y sus amigos. Sí, sus amigos también me incomodan.
Creo que a medida que pasa el tiempo me voy a ir quedando así, sola... con viejas canciones como única compañía. Falta poco para mi cumpleaños y espero que el destino no me haga una mala jugada, solo por ese día.


3 comentarios:
Hola Gabi, mi nombre es Raúl y me gusta mucho tu blog tanto así que lo añadía a mi lista de enlaces en mi blog, donde se encuentran enlaces a otros bloggers charapas como nosotros, si puedes elnazame también, okis, gracias
Cada vez que cuentas una de tus historias, de alguna forma me veo reflejada en ellas, y no puedo creer que tengamos tanto en común... En este momento me pasa lo mismo que a ti, no soporto a toño, creo que ni siquiera soporto verlo y la razón tampoco la sé, solo siento que preferiría evitarlo en la medida que fuera posible. Tampoco sé decirte si lo que nos pasa es normal, pero lo que si puedo decirte es que no será la primera vez que te suceda. Hay días en las que no me soporto ni a mi misma, días en los que prefiero observar a la gente y no decir una palabra, días en los que mira a cualquiera con tanto desprecio como si se tratara de mi peor enemigo y lo peor es que... no sé porq pasa eso conmigo. Supongo q es sólo la manifestación un estado de ánimo...
wow! es cierto tu y cintya tienen mucho en comun..con nomas leer tus poemas, recuero q ella los hacia en el cole...me decia "y de donde salen todas esas palabras?" jeje.... creo q al leer las lineas senti q leia una novela y es como q me deja "y q mas!" jeje sera xq las conosco a las 3 y a tus papases :).....x ultimo quiero decir q cintya tiene razon al decir q son stados de animo incomprendibles cuando no le tomas toda la atencion...en fin. un beso gaby----sigue asi;)
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