[“Siento miedo”]
Si no me falla la memoria, días después de haber publicado el post “El mocoso de mis ojos” Joshua me pidió que creara un artículo de un tema cualquiera y se lo enviara. Acepté porque estaba dispuesta a hacerlo pero para mi mala suerte, el mismo día que publicaría el post “Sus cuitas amorosas” e intentaría empezar con el articulo, la PC se tornó inservible.
La misma noche que llamé a Yair para que haga lo que mejor sabe hacer: arreglar computadoras, me enteré que Leo [sí, mi amigo] salió con mi hermana. De hecho, al día siguiente obligué a Leo a confesar qué era lo que traían entre manos e irónicamente me dijo que llevó a mi hermana donde un brujo para que éste le ayudara a ‘fortalecer su amor con su novio’.
Como le había prometido a mi amigo no decir nada, eso hice. Pero con el pasar de los días mi hermana estaba más insoportable, discutíamos a menudo... hasta que una noche a las 7:48 me golpeó; adolorida, amenacé con contarle todo a mi madre...
Cuando mamá llego a casa, sí le conté con exageración lo de la golpiza mas no lo de la brujería. No entendí cómo ni porqué pero la misma Astrid confesó toda la situación del brujo y tanta cosa.
“Mami, la Gabi me ha amenazado que te va contar que Leo y yo nos fuimos donde el brujo para que fortalezca mi amor con C; pero no es así porque Leo me había dicho que le iba a engañar eso pero como la Gabi no me decía nada yo no le creído. Lo que ella no sabe es que Leo le está haciendo brujería y no puede negar porque el mismo brujo me lo ha dicho”
Siendo consciente que tu amigo sería capaz de esto puesto que practica mucho esas cosas ¿Qué podrías hacer? Rompí en llanto. No quise saber de nada ni de nadie, me dirigí a mi habitación, cerré la puerta y continué ampliando esa prefunda nostalgia, ese sentimiento de traición, aquel sabor amargo que nadie quiere saborear.
Ya estando arreglada la computadora no tenía ganas de postear y mucho menos escribir ese artículo –que le debo a Joshua hasta ahora- así que sólo publiqué lo que correspondía y me evaporé de todo este mundo cibernético, nuevamente.
El 25 de Julio tenía que ir a alentar a mi colegio en el desfile por el día de la independencia. Estando ahí divisé, muy lejos de donde yo estaba, al esquelético cuerpecito de Leo, se acerco y sólo pude escuchar “sería incapaz” . Yo confiaba demasiado en las palabras de mi hermana por eso sólo pedía no estar junto a él en esa plaza, en el salón, el colegio, en la ciudad.
Esa noche, aquella cojuda sensación de impotencia permanecía en mí; gracias al destino no demoró en emerger alguna solución: Al día siguiente, mi hermana, mi tía y mis primos irían de viaje por una semana y como yo no podía perder la oportunidad de huir –cual cobarde que no sabe enfrentar sus aprietos- también me apunté, dejando aquí la brujería, la posibilidad de que “Para mamá, de la futura” se volviera realidad y, sobre todo, a mi conciencia.
Si no me falla la memoria, días después de haber publicado el post “El mocoso de mis ojos” Joshua me pidió que creara un artículo de un tema cualquiera y se lo enviara. Acepté porque estaba dispuesta a hacerlo pero para mi mala suerte, el mismo día que publicaría el post “Sus cuitas amorosas” e intentaría empezar con el articulo, la PC se tornó inservible.
La misma noche que llamé a Yair para que haga lo que mejor sabe hacer: arreglar computadoras, me enteré que Leo [sí, mi amigo] salió con mi hermana. De hecho, al día siguiente obligué a Leo a confesar qué era lo que traían entre manos e irónicamente me dijo que llevó a mi hermana donde un brujo para que éste le ayudara a ‘fortalecer su amor con su novio’.
Como le había prometido a mi amigo no decir nada, eso hice. Pero con el pasar de los días mi hermana estaba más insoportable, discutíamos a menudo... hasta que una noche a las 7:48 me golpeó; adolorida, amenacé con contarle todo a mi madre...
Cuando mamá llego a casa, sí le conté con exageración lo de la golpiza mas no lo de la brujería. No entendí cómo ni porqué pero la misma Astrid confesó toda la situación del brujo y tanta cosa.
“Mami, la Gabi me ha amenazado que te va contar que Leo y yo nos fuimos donde el brujo para que fortalezca mi amor con C; pero no es así porque Leo me había dicho que le iba a engañar eso pero como la Gabi no me decía nada yo no le creído. Lo que ella no sabe es que Leo le está haciendo brujería y no puede negar porque el mismo brujo me lo ha dicho”
Siendo consciente que tu amigo sería capaz de esto puesto que practica mucho esas cosas ¿Qué podrías hacer? Rompí en llanto. No quise saber de nada ni de nadie, me dirigí a mi habitación, cerré la puerta y continué ampliando esa prefunda nostalgia, ese sentimiento de traición, aquel sabor amargo que nadie quiere saborear.
Ya estando arreglada la computadora no tenía ganas de postear y mucho menos escribir ese artículo –que le debo a Joshua hasta ahora- así que sólo publiqué lo que correspondía y me evaporé de todo este mundo cibernético, nuevamente.
El 25 de Julio tenía que ir a alentar a mi colegio en el desfile por el día de la independencia. Estando ahí divisé, muy lejos de donde yo estaba, al esquelético cuerpecito de Leo, se acerco y sólo pude escuchar “sería incapaz” . Yo confiaba demasiado en las palabras de mi hermana por eso sólo pedía no estar junto a él en esa plaza, en el salón, el colegio, en la ciudad.
Esa noche, aquella cojuda sensación de impotencia permanecía en mí; gracias al destino no demoró en emerger alguna solución: Al día siguiente, mi hermana, mi tía y mis primos irían de viaje por una semana y como yo no podía perder la oportunidad de huir –cual cobarde que no sabe enfrentar sus aprietos- también me apunté, dejando aquí la brujería, la posibilidad de que “Para mamá, de la futura” se volviera realidad y, sobre todo, a mi conciencia.


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